Mucho de nuestros usuarios nos han escrito para que les recomendemos una afirmación para “conseguir trabajo”, así mismo, “conseguir trabajo”. Pues debemos tener cuidado con las palabras, porque ellas son nuestro poder de realización, en tal sentido, lo más saludable es decir “conseguir empleo” y después le podemos añadir, “digno”, “bien remunerado”, “ambiente perfecto”, “jefes considerados”, entre otros. Porque cuando hablamos de “trabajo” es como si fuese una dura tarea llena de sacrificios y vicisitudes.
Con muchísimo cariño les obsequiamos esta afirmación que les será de gran utilidad. Debemos refugiarnos en nuestra paz e invocarla desde el corazón. Muy Buena Suerte y que consigan el empleo ideal en armonía con el universo.
“…Gracias, Padre amado, porque ya tienes para mí el empleo perfecto. Ahora mismo me estás guiando hacia él. Nada ni nadie puede evitar que yo sea conducido hacía lo que por añadidura me pertenece. Tu divina inspiración me dirige hacia mi mayor bien…”
“…Gracias, Padre, porque en tu gran agencia de empleo, mi solicitud es atendida y siempre estará colocada en la mejor opción para mi bienestar y el de mi familia, en la seguridad que será un empleo bien remunerado y afortunadamente cubrirá todas y cada una de mis expectativas…”
“…El mundo está lleno de empleos sin concluir y otros por empezar. Ellos necesitan de mi talento y habilidades que ahora ofrezco con amor, humildad y sabiduría…”
“…Dios me proporciona el puesto que en justa ley y equidad me corresponde, por mi preparación y el deseo de ser útil profesionalmente. Te doy las gracias Dios, ahora mismo por mi sitio perfecto de empleo. Escucho tu voz que me guía y me dice “…tus puertas están continuamente abiertas, de día y de noche para conseguir el empleo que colme todos tus requerimientos…”
“…La inteligencia divina me guía para alcanzar un excelente empleo, en el momento propicio y por los senderos perfectos. La substancia eterna del Espíritu Santo es mi provisión cotidiana y todos mis compromisos económicos están cubiertos hoy y siempre…”
“…Padre, tu pones en mi boca las palabras adecuadas durante mi entrevista y asisto confiado y en perfecto equilibrio conmigo mismo, porque voy a ofrecer mis servicios profesionales y no a solicitar un favor…”
“…Tengo fe y confianza en mi preparación, en mi talento y habilidades, no sólo para aprobar cualquier examen, sino para desempeñar a cabalidad y con entusiasmo el puesto que has proyectado para mí…”. Gracias Padre que siempre me oyes.
Es un ejercicio de meditación que lo puedes realizar cuantas veces quieras, eso sí, no lo presiones, no lo hagas desde la desesperación, léelo en voz baja y cuando sientas que no tienes fuerzas, déjalo por un tiempo prudencial y lo vuelves a retomar cuando estés en disposición de hacerlo con entusiasmo y, de esta manera tendrás la oportunidad de practicar con inteligencia aquello que llaman "paciencia".
